lunes, 12 de mayo de 2014

No seas egoista

Centrarnos demasiado tanto en nuestra persona dejando de lado a los demás es algo que nos llevará a ser arrogantes. Además así nos olvidaremos de los demás seres queridos. Hay que buscar lo mejor para nosotros sin dejar nunca de lado a los demás. El mundo no existe sólo para nosotros. El amor propio debería establecerse sin dejar de lado a los otros. No hay que infravalorarse pero tampoco quererse de más. Nuestra autoestima no debe desarrollarse sin contar con la de los demás, sin tener en cuenta a los otros.

En el termómetro de nuestro autoconcepto habrá que considerar aquello que los demás piensen de nosotros. Esto implica tener en cuenta la opinión de los demás sobre todas las cosas que hacemos, sin que esto nos condicione en exceso.

No te enfades por cualquier cosa

No es bueno disgustarse en exceso cuando algo nos vaya mal. Lo último que debemos hacer es reaccionar con rabia. Responder a las situaciones o a otras personas cuando estemos excesivamente enfadados nos llevará a actuar de forma ilógica. Por lo tanto, debemos frenar la explosión nerviosa que tengamos.

Que no te saque nadie ni nada de tus casillas, trata de reducir tus nervios. Que la ansiedad no te descontrole a la hora de manejar tu vida. Trata de alcanzar la mayor tranquilidad que puedas. La calma te ayudará a resolver todas las situaciones. Sosegarnos nos ayudará a pensar con más raciocinio, y a frenar las ideas ilógicas que surgen en momentos de estrés, que nos llevan a verlo todo malo.

lunes, 5 de mayo de 2014

LA ALIMENTACIÓN PUEDE MEJORAR NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO

Los alimentos son necesarios para vivir pero además son parte de nuestra felicidad. Hay que comer para vivir y no dejar de sonreír ya que existe una relación directa entre los alimentos que ingerimos y nuestro estado de ánimo. La dieta de la felicidad se basa en la siguiente premisa: “una buena alimentación es una manera de mantener el éxito y la salud a largo plazo”.
Los nutricionistas ven una relación directa entre los alimentos y nuestro estado de ánimo. Por otra parte, los psicólogos ven una gran relación entre los sentimientos y los hábitos alimentarios. Una alimentación desequilibrada hace que aparezcan sentimientos de apatía, desgana, irritabilidad, nerviosismo e incluso falta de atención. De hecho, hasta los fallos de memoria y también la depresión pueden estar provocadas por un desorden alimentario fuerte. Existen alimentos que ingerimos que poseen poderes de curación física y provocan cambios de humor importantes. Los cambios de humor que tenemos son en una pequeña parte producto de la dieta que llevemos.

Nuestro estado emocional tiene una base química y esta proviene de lo que comemos. Existen alimentos que reducen la ansiedad y mejoran el estado de ánimo, y por ello por ejemplo hay que ingerirlos. De hecho, el chocolate popularmente se considera un antidepresivo y los plátanos suben el ánimo. El motivo de que esto ocurra es que en ellos hay componentes que estimulan la producción de endorfinas y serotonina (hormona de la felicidad). Específicamente los alimentos que mejoran el estado de ánimo son los siguientes: chocolate, fresas, yogurt, pasta, uvas, pan francés, plátanos, uvas, nueces y naranjas.


Una dieta equilibrada ha de contener los nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione y conservemos nuestro buen humor. En el estado de ánimo también hay una gran influencia de los nutrientes con vitamina B. Así el mal humor, la apatía, falta de alegría y otros desequilibrios emocionales pueden deberse a la falta de vitamina B. En situaciones de drama emocional es importante incrementar la ingesta de esos alimentos (pescado, frutas, legumbres, frutos secos). Cuidado con las dietas para adelgazar porque alteran lo que sentimos.
Estos alimentos no sólo promueven estados de ánimo positivos, sino que será bueno que se combinen con una forma de vida saludable, haciendo ejercicio, durmiendo las horas oportunas, no abusando del alcohol ni de los excitantes como el café…. 

lunes, 7 de abril de 2014

ORGANIZAR BIEN NUESTRO TIEMPO

No debemos darle demasiada importancia a cosas innecesarias. Es un despilfarro de tiempo dedicarse a interpretar hechos poco relevantes o fijarse demasiado en sucesos negativos ya que esto hará que no pongamos atención en aquello que es necesario atender. Preocuparse demasiado por algunos nos llevará a dejar atrás aquello que requiera la intervención propia. La angustia que puede generarse por afligirnos por cosas sin importancia debería evitarse.
Deberíamos distribuir bien nuestro tiempo. Marcarnos un objetivo. Gestionar el tiempo para sacarle todo el partido que sea posible.  Perder el tiempo es malgastar parte de nuestra vida. Por ello hay que aprender a ordenar nuestra vida para utilizar a fondo cada minuto. El tiempo que tenemos vale mucho y no hay que desperdiciarlo en cosas superfluas.
Buscar el perfeccionismo es perder el tiempo. Para nada será útil ni bueno querer que en nuestra vida sea todo perfecto. Hay que pretender mejorar sin llegar a obsesionarse  en no fallar. Deberíamos disfrutar de cada pequeño avance para sentirnos felices. Sin exigir nada a la vida a cambio, ni empeñamos en no errar en nuestros proyectos. No buscar de forma inmediata la meta final.

Será bueno una comunicación con los demás, exponer sanamente los problemas que uno tiene y aprender de los errores de los demás. Mantener un silencio frío hacia los que nos rodean es algo insoportable y no es bueno refugiarnos bajo una fachada impenetrable. Hay que acotar los tiempos que uno pasa solo concentrado en sus problemas. A veces el simple hecho de pronunciar una palabra nos libera del martirio que tenemos dentro.

lunes, 24 de marzo de 2014

QUE NO NOS CONTROLE EL INCONSCIENTE

Es posible que, sin quererlo, a veces nos comportemos de una manera irracional. Por lo general, hay que tratar de controlar más nuestras acciones voluntariamente y no dejar que nuestro subconsciente determine nuestras reacciones. Especialmente cuando esas creencias inconscientes son de tipo negativo. Y crean bloqueos emocionales que suelen ser producto de recuerdos de malas experiencias anteriores.
En líneas generales deberíamos responder ante la realidad de una manera razonable pero lo cierto es que a veces nos dejamos llevar en exceso por aquello que sentimos. Nuestra vida deberíamos controlarla lo más que podamos por aquello que concluyamos al razonar y no a través de nuestros sentimientos. El estado de ánimo debería ejercer una pequeña influencia en lo que hagamos, pero no dejarnos arrastrar por él. Sería correcto valorar de forma objetiva las cosas para definir y planificar aquello que vayamos a hacer. Nuestra conducta debería estar controlada por la cabeza y no por el corazón. Incluso al vernos en un aprieto hay que guiarse por aquello que razonemos y no por las emociones que aparezcan.
Es necesario mantener cierta distancia emocional para actuar de forma selectiva y racional. Cuando estemos metido en circunstancias problemáticas debemos efectuar cierto alejamiento de nuestros sentimientos. Es bueno formar una visión realista sobre lo que experimentemos para encontrar respuestas propias más efectivas.

Para ello en primer lugar habrá de observar antes de llegar a dar conclusiones precipitadas. Así encontraremos cierta distancia necesaria para no coger de cerca un gran riesgo a equivocarnos. Si perdemos la objetividad, las respuestas que surjan si no lo hacemos serán completamente irracionales Cuando nos sintamos demasiado implicados emocionalmente no daremos una respuesta adecuada. De vez en cuando hay que dejar enfriar la situación y respirar tranquilos para no correr el gran riesgo de equivocarnos. 

lunes, 10 de marzo de 2014

EXPRESAR SENTIMIENTOS Y EMOCIONES

Deberíamos aprender a comunicar nuestras emociones con toda la sinceridad que podamos para transmitir lo que tenemos en nuestro interior a los que nos rodean. Es bueno poner en palabras aquello que llevamos en nuestro corazón.
Todo el mundo tiene una parte de su ser reprimida de manera consciente o involuntariamente. De esta manera, no nos estamos mostrando tal cual somos realmente y eso puede ocasionarnos a largo plazo problemas en la relación con otras personas. En primer lugar porque no estaremos transmitiendo la verdad, y puede llevar a situaciones erróneas. En segundo lugar por la angustia que produce intentar continuamente ocultar aquello que sentimos. Ahogar nuestras emociones negativas a causa de vergüenza o temor hará que estas aumenten.
Deberíamos mostrarnos ante los demás tal y como somos sin formar una sombra en nuestra identidad. Podríamos estar huyendo de percibir un defecto personal del que deberíamos tomar conciencia. Así seremos libres de escenificar un papel inventado en determinadas ocasiones. Por ello será mejor que integremos las propias partes negativas en la figura personal que mostremos. Ante cualquier imperfección personal es bueno reconocerla y ocultarla.
Nos ayudará que los demás sepan que nos ocurre en nuestro interior y mostrar nuestra visión y sentimientos reales. Para poder hacerlos frente habrá que expresarlos con sinceridad. Cuando sintamos cólera, nervios, envidia o rencor será bueno que los demás lo sepan. Comunicando aquello que sintamos tendremos más posibilidades de calmarnos. De hecho, así podremos deshacernos sanamente de ellos y no guardarlos en nuestro interior para que aumenten.

No deberíamos tener miedo a mostrarnos y tomar conciencia de quienes somos en la vida real. Luego no es bueno vivir en una fantasía con respecto a nosotros ser sino que habremos de mostrarnos tal y como somos. 

lunes, 3 de marzo de 2014

LA IMPORTANCIA DE NO REPETIRSE Y DE VALORARSE

Aunque en muchas ocasiones nos resulte difícil hemos de procurar ver las cosas desde varios puntos de vista. Optar una y otra vez por hacer siempre lo mismo no es adecuado puesto que nos convertirá en una especie de máquinas. Por ello aunque a veces nos resulte bastante difícil hay que procurar observar la vida desde varias perspectivas. Será constructivo contemplar cada experiencia desde diferentes panoramas. No debemos limitarnos al mismo modo de hacer las cosas sino que es bueno intentar otras maneras distintas de realizarlas. Porque las circunstancias que las rodeen no serán las mismas. Es muy malo estancarse en una única forma de ver la realidad, y debemos ser flexibles para guiar nuestra vida.

De esta manera no repetiremos los mismos errores de forma sistemática. Para no caer en los mismos fallos hemos de mirar la situación fríamente y rectificar cuanto nos sea posible. Hemos de procurar no darle demasiadas vueltas a un hecho que ya ha pasado para estancarnos en etapas anteriores. Intentemos verlo desde otra perspectiva para así extraer las enseñanzas de la situación.

En aquellos momentos en algún proyecto se tuerce lo peor que podemos hacer es auto-despreciarnos en nuestro diálogo interno. Es muy importante tratar de mantener un nivel de autoestima lo más alto posible en las situaciones problemáticas especialmente. En la opinión que tengamos sobre nosotros mismos deberíamos darnos un espacio razonable para cometer errores involuntarios. Nunca dirigirse a uno mismo con adjetivos malos que nos definan en sentido peyorativo. Hemos de procurar sentirnos competentes a pesar de los problemas que se desarrollen en nuestra vida. Valoremos las propias cualidades positivas.